domingo, 17 de enero de 2016

PALMERITAS


Fiel a los dichos populares de los domingos no engordan, una vez al año no hace daño (en mi caso una vez a la semana, no sé si eso dañará mucho), carpe diem… en fin un montón de frasecitas que me empujaron a sacar la caja de palmeritas. Ahí estaban ellas diciéndome “cómeme, cómeme” y una, que ante semejante explosión de hojaldre no puede decir que no, preparé dos ricos rooibos de vainilla y merienda para dos.

Habían dos opciones: o palmerita de hojaldre normal o con chocolate. Como a Mr. Rosa Chicle no le gusta el chocolate, lo sé es un caso de estudio alguna patología jejeje, tuve que hacer un tremendo esfuerzo y comerme la de chocolate. Entonces sonó una música celestial algo así como el concierto de año nuevo en todo su esplendor, no sé cómo explicar, la felicidad era extrema, tragito de rooibo, bocadito de palmerita y feliz de la vida.

Palmerita comida, o más bien devorada. Mr. Rosa Chicle me miró y dijo aquello de: “¿¿¿quieres media más???” ¡¿¿MEDIA??! Media ya no es una entera, es un poquito más, así que caí en la tentación de Adán y luego dicen que la malvada era Eva, “¿per-do-na?” Eva ofrecía una manzana por todos conocidos sus múltiples beneficios… pero ¡¡¡¿¿¿una palmerita???!!!

 Después de pecar y de estar en el sofá con la panza llena empezó esa terrible sensación que tenemos los humanos del remordimiento. No sé si es que a partir de las 19:00 horas el domingo ya no me parece tan domingo. El caso es que las palmeritas danzaban por mi cuerpo transformadas en malvada grasa que amenazaba con quedarse en mi culo y caderas una larga temporada. Ya lo dice también la sabiduría popular: “un minuto en la boca y toda la vida en el culo” ¿¿¿por qué no me vienen estas frases inspiradoras en el supermercado???

Pero, STOP, stop, stop, stop, recapitulemos dicen que la felicidad permanente no existe, que la felicidad son pequeños momentos. Pues por menos de 5 euros yo había alcanzado eso por lo que otros luchan, había sido feliz, sí sí, afirmativo.

La cena fue más light (no faltó mi zanahoria a la plancha por la que tanto se ríen de mi mis amigas) y durante semana trato de cuidarme un poquito. No soy ninguna cocinitas, aunque me gusta la cocina siempre tengo mil cosas que hacer y nunca me aplico en lo que  al arte culinario se refiere y si no que se lo digan al bizcocho que hace un año llevo diciendo que haré, es más, benditas tías y madres que nos llenan los tupper con ricas comidas, desde aquí mi máximo agradecimiento.

Con todo esto me gustaría dejar claro que aún me queda una palmerita en la despensa además de chocolate por lo que no tengo que compartirla con “Adán” (jajajajajajajajaja risa maliciosa) que seguramente me la tome el domingo que viene y ¿sabéis qué….? ¡¡¡pues que volveré a ser feliz!!!

Algo que contar by Ángeles

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